“El Señor daba palabra; Había gran multitud de las que llevaban buenas nuevas.” Salmos 68:11
Parecía ser un día normal en esa ciudad musulmana, pero no lo fue. Un puñado del pueblo cristiano bengali marcó la diferencia al declarar su fe en Cristo, en el lugar más importante de la capital del país; más de 5,000 cristianos se congregaron como un sólo hombre para decir a su gente que Jesús es la verdad. Ellos, con todo valor, a sabiendas de lo que en ese mismo momento les podría pasar por haber dejado el islam y ahora ser seguidores de Jesús, no les importó, su fe es mayor que la presión o miedo a la muerte que el islam puede causarles.
Damos gloria al Señor, por las familias enteras, jóvenes, adultos y niños, que estuvieron orando al verdadero Dios, para que su país sea lleno de Su conocimiento. Declaraban la verdad que buscaron toda su vida y la encontraron en Jesús. Hablaban de la paz que su religión no pudo proveer aun cumpliendo sus normas, del anhelo de perdón por sus pecados que sus obras no pudieron pagar. De la seguridad al sentirse abrazados por el Dios de amor y no de miedo. Del Salvador que desconocían y lo encontraron Clamaban y glorificaban al verdadero Dios y Salvador. Lo que habían obtenido de gracia, ahora querían que toda su gente lo encontrara en Jesús. Sus ojos irradiaban luz, sus rostros felicidad y su corazón rebosaba paz, nunca se atemorizaron. Sabían que si era necesario dar su vida al declarar que Jesús es la verdad, valía la pena y por eso estaban allí.
Oraciones inspiradas por el Espíritu Santo, pidiendo al Señor perdón por su país y clamando porque Jesús sea conocido como Salvador. Suplicando que en cada grupo étnico, en cada pueblo y ciudad Su nombre sea alabado. Se pudo sentir en ese momento que Dios concedería las peticiones de esos corazones. Y de una forma maravillosa El guardó la vida de Sus hijos en el transcurso de tan sublime intercesión.
En ese momento comprendí que esa es la fe y convicción que Dios anhela ver en sus hijos. Una fe de hechos y palabras, no una apariencia o mera conveniencia. Sí, en estos lugares cerrados al evangelio, hay gente que sus vidas y fe inspiran y Dios se manifiesta hasta dejarnos atónitos. Comprendí que si quienes realmente hemos encontrado a ese mismo Salvador, lo proclamáramos hasta el punto de dar nuestra vida por El, ya habríamos cumplido con el deseo de Su corazón, el cual es que todos los pueblos le conozcan.
En este tiempo, nuevamente El nos llama a estar en Sus planes y ser parte de la historia de quienes compartirán el Pan de Vida que hemos encontrado. Si no lo has hecho, es tiempo que te unas a Su corazón, de tal forma que puedas sentir lo que El siente. Que tus ojos puedan ver la necesidad y tu corazón pueda sentir la dicha de la salvación, hasta llorar juntamente con el Salvador. Cuando realmente se intercede con Su Espíritu nunca nos quedamos quietos, El nos lleva de la mano a trabajar en los campos que listos están para la siega.
- Bendice al pueblo de Dios en Bangladesh, que su fe y convicción les lleve a seguir compartiendo de Jesús a sus hermanos bengalíes.
- Ora porque Dios haga correr Su Palabra en los tiempos difíciles como en la actualidad, época de monzones y de inestabilidad política.
- Clama por obreros latinos dispuestos a ir al país de la India y compartir lo que Jesús ha hecho en su vida.
Bendiciones
Ana