|
Evidencia. Queremos evidenciar que hemos sido objeto de las oraciones y las ofrendas de creyentes que están convencidos y comprometidos con el propósito de la Gran Comisión. Muchos de ellos son rostros y nombres desconocidos que durante estos cuatro años han dispuesto ser misioneros al doblar sus rodillas intercediendo por China y el Proyecto Misionero Arroz además de compartir su "harina y aceite" como la Viuda de Sarepta (1° Reyes 17:8).
Si eres tú uno de ellos, te invitamos a celebrar a Aquel quien ha escuchado tu oración, bendecido tu ofrenda y dirigido nuestros pasos para cumplir con el más grande privilegio de "Ir por todo el mundo". Si no es así, hoy es un buen día para decidir IR.
Dios se place en mostrarnos el resultado de una ofrenda bendecida porque ha salido de lo profundo del corazón y no de la billetera. El hermano Wayne Myers (misionero en México) escribe en su libro "Viviendo más allá de lo posible":
"Todo lo que esté en tus manos es una semilla. Todo lo puesto en las manos de Dios es una cosecha".
"Los mejores regalos de Dios no son cosas, sino oportunidades"
Recibe los regalos de Dios, da para que Su Palabra sea conocida en toda la tierra. Por favor, no nos mal entiendas, esta no es una carta para levantar sostenimiento económico, es un testimonio de lo que Dios hace a través de hombres y mujeres que han decidido ser misioneros a través de sus ofrendas.
Además, Dios se place en mostrarnos el milagro de la oración contestada, podría pensar que sus oraciones pueden ser torpes, que no sabe como orar o interceder, pero recuerde que el poder de la oración radica en el que la escucha y no en el que la eleva, sus oraciones realmente producen resultados. Sigamos honrando a Dios al pedir grandes cosas de Él:
- China, México, todas las Naciones para Cristo.
- Tú, un misionero.
Es nuestro anhelo que los siguientes testimonios, que enviaremos en cuatro secciones, te motiven a seguir sembrando "granitos de arroz".
En Él,
Caleb, Noemí e hijos.
1 de 4 Tamara. "He aquí que Yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad." Isaías 43:19
Tamara creció con el sentimiento que su madre no le amaba, y por si fuera poco, desde el día que informó a sus padres de su decisión por Cristo fue víctima del ataque verbal de su madre y de la indiferencia de su padre. Cada vez que ella visitaba a su padres no perdía la oportunidad para compartir lo que Dios estaba haciendo en su vida; su madre sintiéndose agredida contestaba narrando una y otra vez los "milagros" que Buda había hecho en su vida y postrándose ante el altar que tiene en su humilde casita, en medio del campo.
Después de dos años de convertida y casi un año de estudiar juntos el Libro, Tamara graduó de la universidad y obtuvo un trabajo como maestra en una escuela en el lugar menos deseado para ella, su pueblo natal (cuatro horas al norte de nuestra ciudad de enfoque). Esto implicó volver al seno familiar y asumir la responsabilidad de mantener a su familia porque su padre había perdido su empleo y su madre como campesina no generaría los suficientes recursos.
Como grupo latino fuimos a visitarle con el propósito de animarle e interceder por su familia y la ciudad. Jugamos con algunos niños en la explanada principal del "pueblo" (300,000 habitantes) que colinda con la pequeña villa en donde vive, recorrimos las calles principales suplicando a Dios "abriera camino en el desierto" e invitamos a cenar a los padres de Tamara y a su hermanito.
Al día siguiente, ella y su hermanito vinieron a nuestro hotel, ¡no queríamos partir sin tener la oportunidad de orar especialmente por ella y bendecirle! Con lágrimas, nos dijo que se estaba reuniendo con otros creyentes pero que no se sentía muy bien porque eran como veinte personas ancianas y ningún joven, que extrañaba al "grupo de estudio". ¿Quizá Dios te ha traído a éste lugar para que con tu juventud ayudes a levantar la iglesia en éste lugar? Aquel día, en su oración renovó su compromiso de servirle en todo lugar donde Él le permitiera estar.
Unos días después Tamara nos dijo que su mamá estaba cambiando el trato para con ella, que le había dicho que la amaba. Un mes después recibimos una llamada telefónica que nos hizo celebrar al Único que merece la honra y la gloria, su mamá había estado acompañando a Tamara a las reuniones dominicales, pero aquella noche había hecho una decisión por Cristo.
Te invitamos a orar:
- Dando gracias por el regalo precioso de la Salvación.
- Dando gracias por la conversión de la mamá de Tamara.
- Pide que pronto su papá pueda llegar a tener un encuentro personal con Cristo.
- Pide por la vida espiritual de Tamara, su hermanito y mamá.
- Pide por la iglesia en esa comunidad.
- Pide por obreros dispuestos a trabajar en ésta zona.
- Pide por aquellos que sufren por causa de su fe.
4/4 Inmerecido Honor Inmerecido honor.
"He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado". Isaías 55:5
 Después de una hora de camino entre las montañas que rodean nuestra ciudad, el pequeño vehículo se detuvo a pie de carretera. A lo lejos se veía la villa de campesinos. Veinte minutos después nos encontrábamos en el patio de aquella pequeña casa de adobe cantando y alabando a Dios. El gozo de los hermanos ahí reunidos hizo que nos olvidáramos de los 15°C bajo cero de aquella soleada mañana.
En el portón de madera se encontraban hermanos invitando a pasar a los vecinos que con curiosidad se acercaban para ver lo que estaba sucediendo.
Nuestro deseo de ir a aquel lugar era llevar bendición, pero, ¡cuán equivocados estábamos! Dios en su infinita misericordia había dispuesto que nosotros recibiésemos la bendición ese día.
Una pareja de ancianos pasaron al centro del círculo formado por la gente ahí reunida, eran los dueños de la casa. Ya habíamos notado su presencia por el gozo reflejado en una gran sonrisa, pero no sabíamos quienes eran. Mientras el esposo hablaba, nos enteramos que tiempo atrás conocieron de Jesús, que estaban compartiendo las Buenas Noticias con su comunidad, que habían dispuesto del patio de su casa para que el pequeño grupo de creyentes se reuniera y que no tenían hijos (lo cual en China es considerado una desgracia, porque la costumbre es que los hijos se hagan cargo de los padres en su vejez.).
"Aunque yo sea un viejo, te amo y te sirvo..." Aquella pareja alababa a Dios entregándole su vejez y también su "desamparo". Había lágrimas en muchos de los presentes. Al terminar de cantar sacó de entre sus ropas un fajo de folletos y con una sonrisa los empezó a repartir con sus invitados.
Aquella tarde aprendimos que no importa si somos cultos o analfabetas, niños, jóvenes o viejos, si estamos sanos o enfermos, si podemos oír o somos sordos, si tenemos fuerzas o somos debiles, amar y servir a Dios hace la diferencia, se nota en el rostro e impacta y bendice a los de alrededor, tal como nosotros lo fuimos a través de esos dos fieles ancianos y otros hermanos ese día.
Pero Dios nos tenía reservado un regalo más. Casi al terminar la reunión, el grupo de hermanos empezó a cantar "El Señor te ama ti..." extendiendo sus brazos a nosotros. Siempre recordaremos ésta navidad en las montañas, donde Dios, creador del universo, de cada pueblo y nación, usó los brazos y la lengua del pueblo chino para tomarnos en su regazo y decirnos cuánto nos ama.
Quiera Dios usarte en lo personal o como iglesia para abrazar y bendecir a sus siervos, pastores y misioneros en tu comunidad, región o país. Sin duda ellos escucharán la voz del Señor diciéndoles cuánto les ama.
"Por lo tanto, queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano". 1Corintios 15:58
¡Gracias por su gran esfuerzo para "sostener la cuerda"! ¡Continuemos trabajando en Su Nombre!
Caleb, Noemí e hijos.
|